Un mapa de Dios

Nuestro mundo, con sus proyectos, sus instituciones, sus gentes y sus posibilidades, es espacio en el que se hace real la fe. A veces parece que Dios es demasiado abstracto o demasiado íntimo, y nos resulta difícil reconocerlo en nuestro horizonte más habitual: y, sin embargo, su acción tiene que ver con lo cotidiano de nuestras vidas, con los vínculos que establecemos, las dinámicas que generamos, las sociedades que construimos y las estructuras en que participamos.

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